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Sostengo desde hace tiempo la idea de que estamos viviendo un cambio de era económico, social y empresarial que está dando la vuelta a la forma de entender el nuevo ecosistema de las organizaciones.

Big bang_avantgardist

Este Big Bang está salpicando a todas las áreas de conocimiento y su onda expansiva tiene una resonancia que hará que muchas empresas fallezcan “por la crisis“. Esta crisis significa para esas “empresas dinosaurias” (como yo suelo llamarlas) que no han sabido (o en ocasiones no han querido) ver que el siglo XXI se está empezando a regir por otras normas. Mi reflexión de hace unos meses era que todo había cambiado muy rápido, pero ahora me atrevo a ir más allá:

  • la forma de entender al cliente es diferente: ahora es mucho más social, quiere respuesta inmediata, pretende ser escuchado (qué cosas, no?), y en ocasiones incluso está dispuesto a crear un vínculo emocional con la marca…
  • la forma de gestionar la tecnología ha cambiado, a consecuencia del punto anterior, el cliente se introduce dentro del ecosistema de exposición tecnológica de la marca, y los límites de interacción se fusionan, porque ya no se trata de tener una página web informativa, sino que el cliente participa de la experiencia de usuario no sólo en la propia tienda, sino a través de plataformas virtuales, compra online, apps… pasando los formatos móviles a ser tan estándar como el web, e integrando el lenguaje multiplataforma como una clara realidad básica. Además, el trabajo en la nube o las plataformas online permiten que los recursos no estén a unos metros, sino que los límites físicos han dejado de importar.
  • la forma de gestionar personas también se ha visto cambiada, cada día más los empleados están dejando de cambiar trabajo por dinero buscando una trayectoria, una motivación, un reto, un proyecto, nunca se hablado tanto de talento como ahora. Los equipos situados en puntos geográficos dispersos son una realidad gracias a los medios con los que contamos a día de hoy.
  • la forma de dibujar los organigramas está cambiando, las jerarquías se están desdibujando para dar paso a entornos colaborativos y redes de trabajo, proyectos, equipos temporales, puestos indefinidos, ambiguos… La figura del líder es más importante de lo que nunca ha sido.
  • hemos introducido el cambio como algo que hay que gestionar, y yendo un punto más allá, me atrevería a decir que es algo que hemos de interiorizar dentro de la propia organización viviéndolo como la nueva forma de estabilidad. Ya no hay que esperar a que los cambios dejen de suceder para que las cosas vuelvan a la normalidad, porque esa velocidad que está tomando el mundo actual hará que las cosas sigan cambiando tremendamente rápido y la capacidad de adaptación sea algo tan clave como la capacidad de asimilar el oxígeno por nuestro organismo. El cambio constante es la nueva normalidad.
  • Consecuentemente, los mercados van a una velocidad de vértigo, el cliente quiere más y lo quiere antes, las compañías tardaban años en pasar de un modelo de fabricación a otro, cuando ahora tenemos ciclos de maduración de productos de año y medio para cambios de modelo o de tres años en los casos más dilatados. La competencia se hace brutal y la anticipación es la clave.
  • la innovación de la que tanto se habla ahora no consiste en crear un departamento como caja de entrada de subvenciones, sino que la innovación trata de acelerar esos procesos de forma competitiva, tangible y rentable, posicionando a aquellos que sepan gestionarla en una posición adelantada a sus competidores, generando mayor posibilidades de éxito y de supervivencia.
  • los modelos de negocio ahora pueden nacer de la hibridación, tener la mayor oferta base como algo gratuito (Freemium), la cooperación con los competidores ya ha dejado de ser algo descabellado (coopetición), nuestro mercado ya no es local, sino global…

Muchos de estos cambios siguen sonando como cosas verdaderamente lejanas (o incluso a sacrilegio) dentro de muchas pequeñas y grandes organizaciones. La capacidad de asimilarlos y trasladarlos a su dinámica será la clave para su supervivencia en esta nueva era, y su resistencia a entender las reglas del nuevo ecosistema hará que muchas de ellas tomen el camino bien de evolucionar sin entender los motivos, cosa que les pasará factura a largo plazo con alta seguridad, bien a morir y dejar paso a las nuevas especies que bien menores, bien más flexibles y más adaptables hayan sido capaces de sobrevivir en este Big Bang de especies empresariales.

Bienvenidos al cambio de velocidad.

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