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Nos encontramos en una gran lavadora vital.

Todos dentro, dando tumbos. Vienen cambios, el ritmo se acelera y todos queremos salir vivos… e impolutos.

El problema es que este lavado, pese a lo que mucha gente cree (señores, mis condolencias, esto no es así) no es un lavado de cara. El mundo está cambiando en serio, hay profesionales reinventándose, entendiendo que el mundo ahora es de otra manera y es posible que de aquí a un par de telediarios las reglas del juego empiecen a cambiar. Hay empresas que han sido capaces de comprender que las palabras cliente, personas, innovación o productividad son puntales dentro de su organización… pero en serio.

PostureoNo se trata de desprestigiar la gravísima falta de demanda que estamos viviendo, porque es real, se trata de que la reinvención va en serio, de que los lavados de cara sólo esconden problemas estructurales y de que la gestión de los clientes, de las personas, de la innovación y de la productividad requiere planes. Planes de verdad.También los hay que llenan páginas webs, misiones, valores, folletos promocionales y calendarios con esas palabras… sin un plan detrás. ¿Esto va en serio? El postureo organizativo se llena de reuniones vacías, de planes súper estratégicos que no llegan a nada, de informes y más informes, de reorganizaciones sin un fin, de intenciones baratas sin seguimiento, y cortinas de humo para seguir escondiendo debajo de la alfombra los problemas de siempre , y quizá cuando llegue el centrifugado lo achaquemos a la crisis… que es muy mala.

– Póngase usted a estudiar a fondo sus productos, a conocer la opinión de quién le compra, de aquello que no hace y podría (o debería) estar haciendo. Déjese de Redes Sociales porque las puso la competencia y aprenda a usarlas y a entender su significado. Converse más, escuche más, no piense que su producto sea el mejor, piense que está a dos escalones de serlo y procure subir uno, luego el otro. Discúlpese cuando corresponda. Recuerde que la calidad no es sinónimo de ventas.

Conozca a sus empleados, detrás de unas funciones hay personas, con potencial, con motivaciones, con preocupaciones, con ideas, … piense en su futuro dentro de la empresa, hágales crecer para hacer crecer a su organización. Cuídelos y escúchelos. Nunca sabe uno cuánto puede aprender, o descubrir.

No intente innovar a ciegas. Mire a su ombligo y entonces traspáselo, hacia las tripas, descubra de sí mismo sus puntos fuertes y también los débiles, mire alrededor, descubra qué no hacen otros que podría estar haciendo usted, trabaje con su equipo, redescubrase, tire del hilo, dibuje ideas, no descarte cosas en la primera ronda, por tontas que parezcan, trace mapas,… con un destino en mente.

Analice cómo se trabaja dentro de su organización, localice esperas, cuellos de botella, puntos de decisión, desplazamientos repetitivos e innecesarios… observe su organización y sus movimientos como si de un extraño se tratase, desde lejos… está demostrado que la mejora de productividad se hace básicamente con dos ingredientes: reorganización y disciplina.

Una vez que haya trazado planes, mida antes de poner nada en marcha y póngase una meta, le ayudará a saber cómo de lejos está del objetivo y dónde requiere de más implicación. El resto, es sólo voluntad.

… y cuando alguien intente impresionarle comentándole acciones novedosas… pregúntele por la métrica.

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