Parece que todos estábamos de acuerdo en que estábamos en crisis… una crisis de reparto, diría yo.

Es una realidad la visión de que el consumo se polariza, aunque también es una realidad que el que sigue con el mismo sueldo deja de consumir … porque su vecino está en crisis, porque claro, “si las barbas del vecino ves cortar…” más vale que tengas agua preparada, no? Y si es caliente mejor.

Pero lo que a día de hoy observo es un fenómeno curioso que quizá sea por llegar a este tramo de edad y los ingresos que rodean a gente joven, quizá precisamente por los factores de esta crisis: gente profesional, muy preparada (aquellos JASP), con un sueldo estancado (el que lo tiene), con escasas posibilidades de promoción y con una carrera profesional tan parada como un estanque… sin ambiciones por comprar una casa, dados los precios, y sin esperanza de tener una familia, dada la inestabilidad. Demoledor, …

… demoledor, pero esta gente tiene su propia canalización de la felicidad en cuanto a consumo, y consumen ferozmente cuando lo hacen, y aquí entra en juego la corriente del agua y que a esta no se le puede parar. El ser humano gasta por naturaleza, si tiene poco gasta poco, y si tiene mucho gasta mucho,… y gasta porque es una de las maneras de compensarse a sí mismo y a los suyos la felicidad que el entorno no le devuelve.

Con lo que no es raro ver a jóvenes profesionales gastando fortunas en la mejor raqueta de padel del mercado, en la mejor brocha de maquillaje que existe o en carbón hecho a partir de barricas de Jack Daniels para hacer la mejor barbacoa al whiskey, todo comprado a cualquier parte del mundo, y no voy a ser yo quién juzgue la utilidad o la diferencia de resultados entre estos productos segmento Premium (o de una escala superior) y unos “simplemente” de alta calidad.

Este tipo de productos comprados pertenecen a gente de mi alrededor, y son reales. Cada vez me encuentro con más conversaciones en que se habla de viajes brutales, cenas donde la moderación por el gasto no parece reflejo de esta tan nombrada crisis, o la venta por los gadgets más insólitos se dispara, y es que si lo pensáis bien… casi cualquier cosa puede venderse por 100 euros, y sea lo que sea, la gente lo encuentra bien gastado, es algo insólito… mientras, sin embargo, no te hablan de futuro, ni de proyectos. Se resisten a pensar en mañana, y ves que aparece el nudo en la garganta y las miradas se giran… ¿qué le está pasando a nuestra sociedad?

¿Debemos inventar y reinventar productos, sabiendo que ese nicho de consumo existe y es potente? ¿Debemos trabajar por un mundo mejor, en el que no haya tantos jóvenes con ganas de hacer las maletas? ¿Qué somos capaces de aportar a este segmento?… Lo que parece claro es que lo miremos por donde lo miremos, … aquí hay un filón para quién lo quiera tomar como tal, y así he encontrado a profesionales que ya están trabajando en este segmento de uno u otro modo, siendo desde mi punto de vista un segmento de consumo nuevo y absolutamente definido y rentable, tanto en productos como en servicios.

Hagan juego, señores…!

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