(publicado el 12.11.2012 en mi Google+)


El fin de semana, mientras iba conduciendo, saltó en la radio una canción de un tradicional grupo de rock alternativo español pasado al mundo del electro pop que versionaba a una mítica banda de rock australiana, pero con el cuño de su nuevo estilo…. Esas cosas en las que todo el mundo piensa: Lo que eran estos!  (y se me vienen más nombres a la cabeza, y no quiero pensar en otra rockera colombiana venida a super estrella de las pistas de baile)

Y ocurre lo siguiente: Algo que aparenta ser absolutamente genuíno, con raíces, bases y principios, de repente muta, y transforma todo su core para adaptarse ¿al nuevo mercado?

Aquí entran varias variables en juego:

– ¿Hasta qué punto la innovación o la adaptación es justificable dentro del core si llega a hacerte perder tu esencia?
– ¿Deberían (sobre todo) los autores adaptar su producto al mercado si este le ofrece unas mayores ventas en otro ámbito que no es el suyo propio? (¿y un negocio?)
– ¿Hasta qué punto es defendible que uno fabrique lo que se vende y no intente vender lo que fabrica?

¿Estamos perdiendo la esencia? ¿La innovación tiene un límite?

… ¿nos estamos vendiendo para vender?

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