Me declaro fan de las Lovemarks desde que tengo uso de razón, aún sin haber tenido constancia de lo que significaba el concepto.



Una Lovemark te hace amar más allá de la razón. Están rodeadas de Misterio, Intimidad y Sensualidad. Esas son las premisas con las que parte el libro de Kevin Roberts (que por supuesto tengo, original, y que puedo decir que hasta el tacto del libro es en sí un reflejo de lo que representa una Lovemark, dado el placer que provoca tocarlo, y esto no es broma).


Me reconozco atraída por firmas como Apple, Mini, Starbucks, IKEA, LEGO o MAC Cosmetics, el motivo real lo desconozco, mi intuición me guía, supongo, como a la de cientos de personas que votan cada día en el listado de Lovemarks en el que figuran desde marcas comerciales hasta ciudades (como Barcelona, puesto 79) o personas (como Audrey Hepburn, puesto 69).




Y ahora la pregunta es: ¿me guía la intuición, o realmente son las recompensas de los esfuerzos de verdaderos profesionales por estar en mis preferencias y en las de muchos otros? Yo creo en la opinión de que esas sensaciones pueden crearse. Totalmente. Desde el diseño de las oficinas, pasando por el packaging, y hasta el tacto de sus productos (recordemos la frase de Steve Jobs en la revista Fortune):




Determinadas marcas hacen verdaderos esfuerzos por evocar sensaciones, cosa que termina de redondear la experiencia de usuario, redondeando los productos que venden en algo mucho más potente y sólido. El poder de atracción desde jovencitos y el arraigo de esa marca en la mente del consumidor es algo que podría merecer un post propio, pero por lo pronto esa es la conclusión a la que llego hoy en día cuando la gente compara los teléfonos Android con los de Apple.


Desde luego que hay gente que conoce al detalle las diferencias técnicas entre uno y otro, pero realmente:


– ¿Cuantos de los usuarios de iPhone conocen su teléfono en profundidad?
– ¿Cuantos le sacan partido?
– ¿Cuantos saben por qué lo han elegido a un Android? La respuesta de muchos es “mola más


Soy consciente que cuando la elección es en sentido opuesto, la gente que escoge (no compra, sino escoge) Android conoce más el sistema operativo, suele sacar partido al terminal y sabría explicar los motivos de su elección. Una elección normalmente basada en hechos objetivos.


Conclusión: Dos marcas, una de ellas elegida a conciencia y la otra inconscientemente. A pesar de que todas las noticias digan lo contrario (una de ellas), id a una terraza a tomar algo y echad un vistazo a los móviles que hay en las mesas, y luego me contáis.



Dejo camino a la reflexión de cada cual.
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