Etiquetas

,

La innovación está de moda. Es un hecho innegable.

Hay tendencias en management, ya hemos pasado un poco la fiebre del outsourcing y este año “parece que nos toca innovar”.

Los que ya nos hemos enfrentado al reto sabemos que es una tarea muy motivadora, contradictoria, porque es tan ilusionante como desilusionante (pues no siempre todo encaja, hay un porcentaje que si, pero cuenta con un porcentaje que no; pero no te dejes caer en la desilusión real, solo están permitidos unos minutos, y por que eres humano), y super enriquecedora, tanto para el que lo intenta como en definitiva para la organización en la que se hace. Por eso, una que se considera una intrépida (esto va en serio) intraemprendedora de nacimiento y de vocación, da algunos consejos sencillos y de sentido común a aquellos a quienes tengan la osadía a cuestionar el establishment y los procedimientos en general de la gran o pequeña empresa que les paga. Allá van:

Decálogo para el innovador efectivo

1. Mantén abiertos tus 5 sentidos

Lo habrás oído como un millón de veces o más, pero sigue siendo importante que seas absolutamente permeable al benchmarking inesperado, es decir, aquello de “escucha mucho y lee mucho y lee de todo”… no siempre es suficiente. Intenta ir más allá, cuando alguien te cuente cómo hacen las cosas en su organización, en su casa, en la tele… sea del sector que sea,… cuando una persona con la que no habituas a tratar te haga un comentario, pregúntate siempre si puedes coger algo y mejorar lo que tú ya tienes. Ahora eres un chef creativo y trabajas en cocina fusión… piérdele el miedo a investigar con nuevos sabores, pero cuidado, ten en cuenta el punto 6.

2. Y si?

Cuestiona. Sin miedo y sin estrés. Por norma. Cuestiona por qué el trabajo que se hace se hace como se hace. No es un trabalenguas, es sólo la búsqueda de la causa de los procesos. Pregúntate si la causa que has encontrado es la causa más válida y pregúntate si merece la pena redefinir las causas o simplemente si el proceso se puede mejorar haciendo las cosas de otra manera. Haz del “y si…?” una de tus rutinas. Ensaya si es preciso. Obligate.

3. Asume que tú llegas antes

Olvida aquello del “no me entienden”. Es obvio que vas a tener en tus manos novedades que el resto desconoce. Va a ser normal y habitual. Va de eso. Serás el incomprendido de la familia, el raro, el friki, el que siempre viene con locuras. La innovación disruptiva no es un plato tan atractivo como difícil de vender, y te va a costar hacerlo. Si quieres tener un poco de éxito sé honesto, humilde y no vayas de víctima, de ahí el punto 3.

4. Aprende a vender

Indispensable. Toma nota de los mejores comerciales y aprende a vender. Una innovación mal vendida es un fracaso casi asegurado. Como todo genio “del producto” tienes claro que lo tuyo es algo inigualable, pero todos en esta vida necesitamos vender algo antes o después a personas que por regla general tienen poco tiempo. No me cuentes que no te compran. Ni siquiera me cuentes por qué no vendes. Arréglalo y vende mejor. Vamos, puedes hacerlo.

5. Piensa en largo plazo

Innovar por innovar es tontería. Si vas a presentar algo nuevo, encárgate lo primero de asegurarte de que está en consonancia con la estrategia corporativa de tu empresa. Es más, focaliza tus esfuerzos innovadores en aquello que encaje en los planes a largo plazo del suelo que pisas y que te da de comer. Los huecos a cubrir, son precisamente esos. Pregúntate el por qué y el para qué de cada novedad que tengas en mente, y evalúa su conveniencia antes de que otro lo haga por tí. Es indispensable que el trasfondo tenga un sentido sólido.

6. Habla el idioma de los que tomen las decisiones

No te dejes llevar por la rimbombancia, mejor tiende a la sencillez. Ten en cuenta que ellos no tienen que saber de qué va “eso tan moderno que me cuentas”, para eso estás tú. Si utilizas en primera instancia el lenguaje de todos esos hypes que van surgiendo, no sólo tendrás que explicar la idea, sino además, los términos. Si no te quieres exponer a un “gamificaqué?” sé práctico y explica con palabras sencillas qué pretendes hacer, cómo va a repercutir a la organización, qué vamos a ganar con ello y cuánto tiempo y dinero nos va a costar. Focaliza. El resto puedes explicarlo después de forma más técnica (…si ellos ya saben que sabes).

7. Haz números

Del punto anterior uno aprende que tiene que manejar cifras, las cuales serán, al menos, estas:

  • cuanto cuesta (recursos materiales y horas)
  • cuando empezamos, cuanto va a durar y cuando estará implantado
  • cuando se empezarán a ver resultados
  • cuanto es el beneficio y/o la pérdida potencial (incluso de no incurrir en esa novedad). Por cierto, aprende a cuantificar beneficios potenciales.
  • dónde estamos con respecto al objetivo

Si no tienes la más mínima idea de la mayor parte de esas variables no empieces a vender nada.

8. Sé un tirador brillante

No vas a tener demasiadas oportunidades ni revisiones, con lo cual, ya puedes diseñar el packaging perfecto para tus ideas y ponerle un lazo. Tenlo todo listo para cuando seas preguntado, es un factor de éxito con el que tienes que contar. Tener una idea sin pulir y comunicarla a tus potenciales decisores sin tener cosas atadas te puede restar credibilidad. Trabaja, pule, abrillanta y enseña. Todos compramos mejor cuando el producto tiene un acabado perfecto e impoluto. Por cierto, de PowerPoint excelente, verdad? (ni te plantees menos. Y si tienes nociones de diseño gráfico eso que llevarás ganado)

9. Busca apoyos dentro de tu organización

Trabajar conjuntamente con los stakeholders que estén relacionados te ayudará no sólo a darle sentido a las ideas que vayan surgiendo y la mejor forma de llevarlas a la práctica. Además, tendrás un respaldo en la presentación de ese trabajo. No subestimes nunca el trabajo en equipo. Relaciónate con toda la gente que puedas, conoce los procesos a fondo. Los que no ten gustan también. Probablemente surjan proyectos donde no esperabas, y si ya hay una relación previa trabajarás de una forma más cómoda. Detrás de una función siempre hay una persona. Y dos reman más que uno.

10. Sé paciente y positivo

Ser innovador o intraemprendedor es un trabajo de fondo. Corres maratones. No busques un éxito rápido o caerás de bruces en la primera jornada. Come bien y duerme bien. Tu cuerpo y tu mente deben estar descansados y aptos para pensar. El cerebro necesita azúcar, por lo que cuida que tus niveles no estén demasiado bajos o te sentirás cansado y no rendirás lo necesario. Sé optimista. Te enfrentas a una puerta fria en multitud de ocasiones y encajarás muchos “No”. Transforma mentalmente ese “No” en un “Todavía no”. Pregúntate si la idea no era buena o no la has vendido bien. No insistas de la misma forma, está claro que si haces lo mismo obtendrás lo mismo. Redefine el modelo, date una ducha, descansa y piensa con claridad. Vuelve al trabajo.

- – - – - – - 

Como verás, no hay nada dentro de la chistera. Es todo sentido común, pero como es el menos común de los sentidos, podemos habernos saltado alguno de estos pasos. Algunos son consejos que me fueron dados y agradecí. En otros supe reaccionar a tiempo, pero en otros me he dado cuenta tras haber errado. Si has llegado aquí y pretendes comenzar este camino, espero que lleves algo ganado. Suerte!